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La pólvora cambió el mundo y Bitcoin hará lo mismo

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Bitcoin es para el Estado nación y el capitalismo actual, lo mismo que la pólvora significó para la Iglesia y el feudalismo. Vamos a dar un pequeño viaje unos siglos atrás para entender mejor una tecnología del siglo XXI.

Cuando los chinos descubrieron que la pólvora no era medicina, esto alteró los rendimientos de la violencia. Estos últimos, acabaron alterando el conjunto del sistema político y económico. El sistema feudal descansaba bajo el control de la Iglesia, apoyada a la vez por quién en el siglo X tenía la mayor capacidad de infligir violencia, los caballeros. Era tal la anarquía del siglo X que la Iglesia los tuvo que incorporar a la parte baja de la nobleza para reducir su violencia contra los campesinos y mantener cierta paz y estabilidad social.

De repente, pero, con la llegada de la pólvora una persona armada con esta nueva tecnología podía matar cualquier caballero armado con espada, una tecnología inferior. Esto alteró los rendimientos de la violencia al alza, haciendo que quién tenía dinero para comprar armas y armar ejércitos, fuera más poderoso que cualquier señor feudal. De poco servían también los muros que te protegían si el enemigo tenía cañones. Ejemplo de esto fue la apuesta del Sultán Mehmed II, que con tan sólo 21 años, se presentó con cañones ante la mejor fortificación de la época y acabó tomando la ciudad de Constantinopla en 1453. Esta nueva tecnología, por lo tanto, hizo que los caballeros, que mantenían el orden político de la época con su capacidad superior de violencia, quedaran obsoletos. Como resultado, se alteraron todas las instituciones sociales y económicas que descansaban bajo el anterior equilibrio de la violencia.

Esta tesis que explica los tipos de sociedades, su modelo económico e instituciones políticas en función de los rendimientos de la violencia de la época, se pueden estudiar más en detalle en el libro de El Individuo Soberano que cito en la bibliografía.

Un ejemplo de este hecho donde una tecnología superior altera el equilibrio de la violencia y las estructuras sociales que descansaban con ella está en la película de «El último Samurái». Hay una escena donde éstos están cabalgando con espadas contra las ametralladoras del emperador, es decir, hacia una muerte segura y hacia el fin de un período histórico.

El Estado nación y el capitalismo estatal fue la institución política y modelo económico sucesorio de la Iglesia y el Feudalismo. Todo derivado del nuevo equilibrio de violencia que nos dejó la pólvora. Nos vamos acercando al presente.

Del siglo X al XV la Iglesia fue aumentando su capacidad de control y de recaudación para financiarse y penetrar hasta el rincón más pequeño de cada casa gracias a la religión. Del mismo modo, el Estado también ha entrado hasta el rincón más pequeño de cada casa y la vida privada de los individuos, pero gracias a la política.

El Estado nación ha aumentado su poder y control gracias a la eficaz capacidad de extracción de recursos. El monopolio de la violencia junto con un sistema monetario, financiero y fiscal cerrados y centralizados han permitido al Estado crecer e ir aumentando el total de recursos recaudados para hacerse fuerte y a la vez hacer que los ciudadanos sean personas más dependientes y menos soberanas.

Hemos normalizado que una persona pague la mitad de los recursos que genera al Estado para no entrar en prisión o, en el mejor de los casos, a cambio de promesas que no se pueden auditar. El control al individuo, la decadencia burocrática, la opulencia, la corrupción y la inmunidad institucional actuales son percepciones muy parecidas a las de la decadente Iglesia del siglo XV.

Estos recursos hicieron que el Estado cada vez tuviera más poder bélico y económico. Cuando el 50% fue insuficiente, descubrieron que podían extraer más riqueza emitiendo deuda. La deuda es riqueza futura llevada al presente y devuelta con intereses provenientes de los rendimientos de la inversión hecha con dicha deuda inicial. Y si el uso de esta deuda no genera un retorno, ¿quién la paga? La pagan imprimiendo dinero de la nada. Esto devalúa la moneda en circulación y, por lo tanto, acaban pagando los ciudadanos, muchas veces, sin darse cuenta. Es un impuesto indirecto e invisible que al Estado le encanta porque la gente no sabe a quién culpar de la inflación provocada por esta devaluación. El ciudadano corriente no relaciona el hecho de que ahora las casas valgan diez veces más de lo que les costaron a nuestros padres sea debido a la política monetaria del Estado. En resumen, a más movilización de recursos extraídos de forma directa con impuestos o indirecta a través de la deuda, más fuerza militar, más poder de extracción, y así sucesivamente.

Pero esto sólo ha sido posible porque la propiedad y los recursos no podían salir. Estaban a merced del Ojo de Sauron, que, desde las oficinas de Hacienda y apoyado por el brazo armado del Estado, buscan hasta el último rincón recursos para hacerse más poderoso.

Los fans de Juego de Tronos entenderán lo que quiero decir si piensan en el capítulo de la “Boda Roja”. ¿Qué es lo primero que hacen los Frey y los Bolton en el capítulo que traicionan y matan los Stark? Exacto, bloquear las salidas. El Estado nación ha ideado una maquinaria extractiva de recursos para financiarse basándose en lo mismo. No nos matan como a los Stark, porque el Estado, como Dios, aprieta, pero no ahoga. Nos bloquean las salidas y nos extraen los recursos sin poder hacer nada al respecto.

Aquí es donde Bitcoin entra en escena. Si has llegado hasta aquí, aguanta hasta el final porque viene lo divertido. Bitcoin es una tecnología que hace que la tecnología empleada por el Estado para financiar el monopolio de la violencia, volverse a financiar, y así sucesivamente, quede obsoleta. Bitcoin rompe con este círculo vicioso del que no se podía salir. Bitcoin es la salida por la puerta trasera que no pudieron coger los Stark en la Boda Roja.

Es una tecnología monetaria que queda exenta de la maquinaria extractiva que el Estado utiliza para financiar su monopolio de la violencia y fuerza militar de forma directa e indirecta. Es la forma de propiedad privada más perfecta que ha creado nunca el hombre. Es reconocible, transportable, divisible, verificable, duradero, escaso, descentralizado, inconfiscable y sin riesgo de contrapartida.

El efectivo, la casa, el dinero en el banco, las acciones, tu empresa, los bonos, etc. son formas de almacenar riquezas susceptibles a la maquinaria extractiva del Estado.

Bitcoin te permite guardar la riqueza en tu cabeza. Es energía almacenada en bytes en el ciberespacio, un dominio donde la tecnología Estatal no puede llegar. La riqueza almacenada aquí no te la pueden extraer ni con impuestos, ni ampliando la base monetaria, es decir, devaluándola. Es una tecnología que te permite almacenar riqueza sin que nadie lo sepa o coger un avión y mover 1 billón de euros a la otra punta del mundo sin que nadie sepa que los llevas encima.

En última instancia, altera los rendimientos de la violencia, pero en vez de hacerlo al alza como la pólvora, lo hace a la baja porque impide al Estado recaudar dinero como lo hacía hasta ahora para llevar a cabo la violencia de forma monopolística contra sus propios ciudadanos, y al exterior para conseguir recursos de otros Estados más débiles a través de la guerra.

Se han alterado los rendimientos de la violencia al verse atacada la maquinaria extractiva del Estado. Por un lado, a nivel fiscal, puesto que Bitcoin es inconfiscable, y por otro, a nivel monetario, ya que es un activo que tiene una política de oferta monetaria mucho más dura que la de los Bancos Centrales y te hace inmune a la devaluación del dinero fiduciario.

Este último aspecto es muy importante, sobre todo en relación al momento del ciclo de la deuda a largo plazo en el que se encuentran la mayoría de los Estados-nación. Los Estados occidentales están tan sobre endeudados que es imposible devolver la deuda. Lo que hacen, como argumenta Raoul Pal en su tesis The Everything Code, es monetizarla. La van refinanciando sin devolverla, y cuando toca hacerlo, tienen que bajar los tipos de interés a cero e incorporar la deuda anterior más los nuevos intereses al balance del Banco Central. El estado de salud del sistema monetario y financiero actual es tan delicado, que, si dejan de imprimir moneda para refinanciar la deuda, cae el colateral sobre el que descansa el Estado del bienestar tal y como lo conocemos. Esto lo que supone es que amplían la base monetaria y, por lo tanto, evitan que colapse el colateral, pero la parte negativa es que hacen subir el precio de los activos que no se pueden imprimir. Es por eso que las casas o el oro han mantenido el valor con el paso de los años.

Imagina que tus ahorros son cubitos de hielo. Si los guardas en euros, es como poner los cubitos en un cubo de plástico lleno de agua a pleno sol en un mes de agosto. Si te compras una casa, es como guardarlos en una neverita de playa. Bitcoin es un congelador que funciona con energía solar cuando hace sol, eólica cuando hay viento y nuclear cuando llueve. Por lo tanto, gracias a su escasez y inconfiscabilidad entre otras propiedades, Bitcoin irá absorbiendo liquidez de la deuda pública comprada por manos privadas, dejando en última instancia únicamente al Estado como único comprador de su propia deuda. Ahí es donde la cosa se pone fea para los que no se hayan preparado con antelación.

Bitcoin es la aguja que hace estallar la burbuja de la deuda soberana. Históricamente, cuando han surgido crisis de deuda pública, éstas han venido acompañadas de revueltas violentas y caídas de los imperios. Por primera vez en la historia, pero, podemos migrar de sistema gradual y pacíficamente antes de que éste colapse. En el mejor de los casos esto será un proceso que probablemente durará décadas. Estamos viviendo en tiempo real la monetización del colateral sobre el que descansará el futuro sistema monetario y financiero. Cuanto más dure el proceso, menos violenta será la caída. Cuanto más rápido se mueva el valor fiduciario y deuda pública hacia el nuevo sistema, más rápido se deshinchará la burbuja y más duras serán las consecuencias.

Si el Titanic es el experimento monetario que iniciamos en 1971 abandonando el patrón oro e introduciendo el sistema fiduciario, la crisis financiera del 2008 fue nuestro iceberg. Por mucho que la música suene, el barco se hunde. Bitcoin es el bote salvavidas y a medida que entra más agua o liquidez monetaria, más caro se pone el precio del bote salvavidas.

Del mismo modo que la pólvora alteró los equilibrios de la violencia y esto precipitó nuevos modelos económicos y de organización social, Bitcoin tiene el potencial de hacer lo mismo. Al hacer posible la transmisión y conservación de valor en el ciberespacio, se van difuminando las fronteras. Cada día más valor económico migra hacia este dominio donde el Estado-nación no puede ejercer el control como lo hace dentro de su territorio.

Ahora sumémosle los recursos que generarán las Inteligencias Artificiales. ¿Creéis que una especie no humana que será diez mil veces más inteligente que nosotros guardará el valor de lo que genere en un activo respaldado únicamente por la palabra del político y Banco Central de turno? No, lo hará en la tecnología monetaria más avanzada que tenemos hoy en día, la que está respaldada por algo que entienden mejor: la energía y las matemáticas.

El capitalismo estatal o de amiguitos y el Estado nación con el paso de los años y décadas podría llegar a ser un anacronismo. ¿Qué instituciones políticas y económicas nos dejará esta tecnología que cambia los rendimientos de la violencia? ¿Tendremos formas antiguas de organización social como las ciudades-estado? ¿Dinastías? ¿Clanes? ¿O nuevas formas como Estados en red y Comunidades virtuales que sólo pagarán al Estado más competitivo por servicios a la carta?

Nadie lo debe de saber. Pero creo que la tendencia será a deshacer el ciclo de los últimos cinco siglos de continuo crecimiento de la violencia y centralización del poder. El Estado no nos tendrá cautivos, sino que tendrá que competir con los otros Estados para que nos quedemos. Pasaremos de ser súbditos a clientes. Pero esto no quiere decir que el Estado no luche para mantener el statu quo. Supongo que a medida que vea amenazado su monopolio, irá intensificando el ataque hacia esta tecnología. Aquí es donde la gente piensa que “lo ilegalizarán y ya está”. Yo pensaba igual hace unos años, porque no entendía la tecnología detrás de este protocolo. A corto plazo el Estado puede probar de regular Bitcoin, pero a largo plazo será Bitcoin, quien, de forma pacífica, regulará al Estado.

Un consejo: no seas el aspirante a caballero del siglo XV que estaba impaciente y contento por entrar a la parte baja de la nobleza sin darse cuenta de que al otro lado del mundo un chino estaba a punto de inventar una tecnología que alteraría los rendimientos de la violencia y lo enviaría a la papelera de la historia. Tengo malas noticias para quienes se piensen que harán un examen y se jubilarán en el mismo lugar de trabajo sin tener que preocuparse nunca más por su estabilidad económica y social. Es normal y racional hoy en día querer opositar, ser funcionario y entrar en esta parte baja de la nobleza burocrática con las seguridades económicas que esto conlleva. El problema es que hace quince años, no se sabe quién ni dónde, se inventó una tecnología que enviará a la bancarrota a vuestro jefe y pagador, el Estado nación.

Resumiendo: La pólvora fue un invento que alteró los rendimientos de la violencia y esto alteró el sistema político y económico. Bitcoin es una tecnología que también altera los rendimientos de la violencia, pero en vez de hacerlo al alza, lo hace a la baja. No sabemos qué formas de organización social, política y económica nos dejará este nuevo equilibrio de la violencia y soy optimista a largo plazo, pero vienen años donde el Estado atacará con fuerza. A medida que se vaya deshinchando la burbuja de deuda soberana, a medida que nos demos cuenta que la confianza que hay detrás del sistema monetario actual es una mentira que nos repetimos una y otra vez y que los rendimientos de la violencia han sido alterados, vendrán tiempos convulsos o de caos. Pero aquí le cojo el guante a Meñique de Juego de Truenos.

“El caos no es un foso. Es una escalera”.

Bibliografía:

The sovereign individual: Mastering the Transition to the Information Age, James Dale Davidson y Lord William Rees-Mogg. (1999)

La filosofía de Bitcoin, Álvaro D. María. (2023)